Hoy queremos mostraros un caso de TARTAMUDEZ INFANTIL, unido a dificultades en la producción de sílabas trabadas.

Después de unos meses de trabajo, no sólo ha mejorado mucho la producción de los grupos consonánticos de la R y la L, sino que la fluidez del habla ha mejorado notablemente gracias al empleo de técnicas dirigidas a la modificación del patrón de habla.

Con el empleo de estas técnicas NO tratamos de que asocien tener disfluencias con algo negativo, sino de reducir la cantidad y la severidad de las mismas.

Además, la intervención temprana en tartamudez nos permite prevenir comportamientos secundarios (rechazo, tics, uso excesivo de muletillas…) y crear un buen autoconcepto en nuestros niños.